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sábado, 17 de noviembre de 2012

Diario Reflexivo III


En los días que llevo de practicas, desde un principio, me explicaron que una de las cosas más importantes con los prematuros es manipularles lo mínimo posible y favorecer para ellos un entorno lo mas parecido al útero materno pero, ¿por qué?. Pues bien, he decidido después de documentarme, que mi último diario reflexivo sobre mi estancia en la unidad de Neonatos, trate sobre todos los factores que influyen al bien estar del Bebé pre-término y que he aprendido al respecto.

Los recién nacidos pre-término presentan una inmadurez del sistema nervioso central por lo que, para ellos, adaptarse al medio externo les resulta mucho mas complicado. Por tanto, las manipulaciones del personal, la luz y el ruido extrauterino puede crear en ellos un estrés importante.
Todas las enfermeras con las que he tenido la oportunidad de compartir cada tarde de mis prácticas en Neonatos, coinciden en la opinión de que para que el recién nacido prematuro se encuentre lo mas confortable posible es importante que se sienta como en el útero de su madre. Por ello, precisara una postura flexionada, con mantenimiento de la línea media y  contención con rodetes y nidos alrededor además de con un grado de temperatura y humedad adecuados. Cuando vayamos a manipularle, siempre que no este dormido (ya que es importante mantener el sueño de los prematuros y no despertarles para manipularles), es importante hacerlo de la forma mas delicada y suave posible para no descolocar la tranquilidad del neonato. Es importante coger el hábito de al acabar de manipularle, mantenerse unos minutos conteniendo al bebe para calmarle. Esto no siempre se da, ya que bien por las prisas o bien por falta de costumbre, se tiende a no hacerlo. En mi opinión debería realizarse siempre ya que con ello conseguimos tranquilizar al bebe después de una manipulación estresante para él en la que en muchas ocasiones muestran signos de estrés tales como hipo, desaturaciones o chupeteo.

Otro factor importante a tener en cuenta es el nivel de ruido de la unidad. Hubo una tarde en la que el Pediatra me dijo que los ruidos pueden afectar la presión intracraneal y la saturación de oxígeno en los prematuros. 
Muchas veces tendemos a hablar en tono elevado olvidándonos de lo que hay alrededor y perturbando la comodidad de los bebes prematuros. También debemos ser cuidadosos al abrir y cerrar las incubadoras, cajones y demás mobiliario de la unidad. Otra medida para reducir el ruido seria bajar el volumen de las alarmas ya que en ocasiones pitan y nadie acude a apagarlas y ello puede desconfortar al neonato.

Otro de los factores ambientales que puede afectar al neonato es la luz del hospital. Puede afectarles en sus períodos de sueño-vigilia por lo que es importante prevenirles de esta luz colocándoles cobertores sobre las incubadoras. Quizá, otra medida que podría llegar a llevarse a cabo sería establecer un período de tiempo en el que la luz de la unidad se atenuara un poco de manera que les resultase más confortable el ambiente a los recién nacidos pre-término.

Como reflexión, puedo decir que ha sido una experiencia muy reconfortante e interesante estar en este servicio especial. Al principio pensé que no iba a aprender apenas nada y mi percepción final como podéis ver, ha sido todo lo contrario.  

He aprendido entre otras muchas cosas, a verlo todo con otros ojos, a percibir sólo con una mirada, la alegría, tristeza o alivio, y a darme cuenta de que como dice “El principito” “uno solo con el corazón puede ver correctamente. Lo que es esencial es invisible para los ojos”.

viernes, 2 de noviembre de 2012

Diario Reflexivo II


Estas primeras semanas en la unidad de Neonatología han sido muy gratificantes para mí.

Al principio no lo pasé muy bien, no solo por que fueran los primeros días en un lugar nuevo y con nuevos compañeros, si no porque había un gran número de niños ingresados, la unidad estaba llena y el trabajo era agotador para los pocos profesionales de la salud que componían el equipo de la unidad.
Pude comprobar en persona como faltaba tiempo para llevar a cabo las tareas y como las enfermeras no tenían tiempo si quiera para hacer una parada a merendar.
En esta situación la enfermera no tenía más remedio que informar de la situación a la supervisora y expresarle su descontento. Los días siguientes se incorporó una enfermera más a la unidad para ayudar y evitar que el exceso de trabajo pasara factura a la única enfermera que hay en la unidad.

A pesar de todo, yo no veía este overbooking en la unidad como un problema, sino como una oportunidad para aprender más y ver más cosas, más que nada porque así contaban más conmigo para hacer cosas, pedirme ayuda, etc… Es cierto que hubiera sido mejor que esta semana apoteósica se hubiera dado más adelante cuando yo estuviera más ubicada, conociera mejor el lugar, donde están los materiales, las técnicas habituales,… pero aún así estoy aprendiendo muchísimo y viendo muchas cosas.

Posteriormente la situación volvió a la tranquilidad propia de la unidad, según las palabras del personal que ahí trabaja.
El número de niños que había cada día no superaba los cuatro o cinco, la mitad que en la semana anterior. En esas semanas no vi tantas cosas nuevas como en las primeras, aunque sí he tenido la oportunidad de ver curas complejas a pacientes pediátricos, que aunque no son los pacientes que deben estar en una unidad de neonatos sí que se derivan ahí para realizarles las curas, sedarlos y controlarles los signos vitales.

Aproveché la tranquilidad de esas semanas para estudiar mejor la unidad, donde se encontraba todo, investigar el programa informático, resolver dudas e intentar conocer mejor y simpatizar con mis compañer@s.

Lo cierto es que nunca había trabajado con niños pequeños, y menos tan pequeños como puede ser un prematuro o neonato. Sólo había tenido la oportunidad de coger a mis sobrinos. Y el simple hecho de tener que cogerlos en brazos me aterrorizaba. Sin embargo me ha asombrado la rapidez con la que me he acostumbrado a ello, y es algo muy agradable. El ducharlos, asearlos, tranquilizarlos cuando lloran, saber llegar a identificar si su llanto corresponde a que tienen hambre, o están incómodos por algo, o porque algo les duele, es algo que nunca llegué a pensar que sabría hacer. Siempre pensé que trabajar con bebés, era muy complicado, porque no hay comunicación (o no la misma que con un adulto), pero estaba muy equivocada, si sabes observar, es posible que los bebés lleguen a transmitirte más cosas que un adulto. Por lo tanto, llego a la conclusión de que tengo la suerte de estar haciendo mis prácticas con las cosillas más llenas de vida y amor que existen en el mundo.














Caso Práctico II


Niña de 8 meses de edad que ingresa porque en las últimas 24 horas ha realizado 9 deposiciones fluidas, sin moco ni sangre, asociadas a crisis de llanto intenso que los padres atribuyen a molestias abdominales. Por éste motivo se le había realizado días atrás, en régimen extra hospitalario una radiografía y ecografía abdominales siendo informadas como normales. Desde hace un mes, la heces, aunque en número normal son voluminosas, pálidas y brillantes asociándose inapetencia y pérdida ponderal.
• Exploración física:
Peso 12.120 (p 10-25), talla 91.5 cm (p 10-25). Buen estado general con adecuada nutrición y desarrollo. Hidratada y afebril. Coloración normal de piel y mucosas. Abdomen ligeramente distendido, no doloroso espontáneamente ni a la palpación profunda que no detecta bultos ni masas.
• Evolución:

En el curso de las primeras horas de ingreso su estado se deteriora presentando llanto intenso e inconsolable asociado a distensión del abdomen resultando imposible la palpación del mismo (el intento parece incrementar el dolor). Se profundiza en la anamnesis recogiéndose que desde hace 4 meses la paciente, se muestra huraña y en los tres últimos meses ha tenido 4 ó 5 episodios de llano intenso y prolongado, inconsolable, con mirada fija y ojos muy abiertos. Los padres no recuerdan que ello se asociara con alteraciones del hábito intestinal ni de las características de las deposiciones.

He decidido reflejar este caso clínico, no por la complejidad del mismo, si no por la forma de comportarse de los padres con el personal sanitario y la forma de afrontar la enfermedad de su bebé.

1ºCategoria:

-Desenvolverse en el rol de estudiante en un contexto sanitario, reconociendo y aceptando normas éticas y morales de comportamiento de la institución.
-Capacidad para relacionarse en un entorno de respeto, respeto a los derechos, valores, costumbres y creencias de la persona, sean pacientes o profesionales, familia y comunidad.
-Capacidad para aceptar la responsabilidad de su propio aprendizaje y desarrollo profesional, participando en la evaluación, aceptando recomendaciones y aplicando medidas para mejorar su actuación.

Este caso me llamó la atención desde el principio, por el comportamiento de los padres como he comentado anteriormente. Desde el principio se mostraron muy reacios a las recomendaciones del pediatra y enfermeras. Se cuestionaban en todo momento si la forma de cuidar a “I” las enfermeras era la correcta.
Me centré en concreto, en poner a prueba mi paciencia y aprendí mucho de la forma de actuar de mis compañeras, ya que les dijeran lo que les dijeran ellas actuaban como tocaba y aún así tenían toda la paciencia del mundo con los padres de “I” a pesar de todo.
Lo que más me sorprendió y gustó, fue la lección que me dieron mis compañeras de cómo aman su trabajo a pesar de que su trabajo y dedicación sea tan poco valorado.
En cierto modo, después de reflexionar puedo llegar a entender la reacción desconsolada y desconfiada de los padres, ya que el llanto de “I” era en ciertos momentos desesperante porque no paraba de llorar y si llevaban así meses con “I” y nadie les había dado una solución, además de la preocupación de no saber que le pasaba a su hij@, puede llevar a actuar de esa manera.

2ºCategoria:

-Capacidad para reconocer, interpretar y organizar signos y síntomas normales o cambiantes de salud/mala salud, sufrimiento, incapacidad de la persona, utilizando las herramientas y marcos adecuados para el paciente/familia, teniendo en cuéntalos factores físicos, sociales, culturales, psicológicos, espirituales y ambientales relevantes.
-Capacidad para realizar juicios clínicos, planificar cuidados, evaluar resultados, interpretar y sintetizar información, de forma razonada y basándose en evidencias científicas, junto al paciente, sus cuidadores, familia y otros trabajadores sanitarios o sociales.

La mejor manera de reconocer los signos cambiantes en salud es a la hora del aseo y del cambio de pañales. En este caso era importante fijarse en cuantas veces hacia deposiciones y que consistencia y color tenían. Es importante ver si hay rojeces en la zona del pañal por irritación, le ponía cremita o vitamina E2, la cual me dijo una enfermera que aplicada vía tópica era mas regenerante que cualquier cremita. Consolar a “I” cuando lloraba era un trabajo duro, ya que ni haciendo lo que llaman el “columpio”, que es a priori lo que mas ayuda a tranquilizarse a un bebe, había manera de calmarlo, además tenía el inconveniente de que no podía sacarse de la incubadora, por lo tanto tampoco podía cogerse en brazos.


3ºCategoria

-Capacidad para mantener la dignidad, privacidad y confidencialidad del paciente, durante el proceso de atención.
-Capacidad para poner en práctica medidas de protección de la salud relativas a la bioseguridad, control de infecciones y movilización del paciente.
-Capacidad para administrar con seguridad fármacos y otras terapias.
-Desarrollo de habilidades/destrezas en procedimientos generales y específicos de valoración individual/familiar física, mental y social durante las etapas del ciclo vital, así como en grupos de la comunidad, en situaciones de salud, vulnerabilidad, enfermedad, dependencia y al final de la vida.
-Capacidad para responder de forma holística a las necesidades personales (dar cuidados) durante el ciclo vital y las experiencias de salud o enfermedad (incluido el dolor, transiciones en el ciclo vital, incapacidad y proceso de muerte.
-Desarrollo de habilidades/destrezas en procedimientos/técnicas generales y específicos relacionados con la prestación de cuidados a la persona, durante las etapas del ciclo vital, en situaciones de salud, vulnerabilidad, enfermedad, dependencia y al final.
-Capacidad para informar, educar y supervisar a pacientes y cuidadores y sus familias, a través de una comunicación efectiva.

“I” es un bebé que tenía que estar aislado por riesgo de contagio. Había que tratarlo en todo momento con mucho cuidado y con guantes. Al llorar tanto, a la hora de las tomas (que no venía la madre), para darle el biberón (con suero) dentro de la incubadora era muy difícil, “I” no colaboraba y por ese llanto había que ir con mucho cuidado por si se atragantaba. Notaba como “I” quería comer, pero por otro lado no podía evitar llorar. Creo que en cierto modo “I” echaba de menos el contacto físico, tan importante para los bebés. Me di cuenta de que tiene que ser muy duro ver como no encuentras consuelo para tu hij@. Me dolía a mi ver como “I” estaba sufriendo y no podía hacer nada, pues no quería hacerme una idea de cómo deberían estar los padres. De ahí vino “querer entender” su reacción.  
Sólo espero que “I” mejore y así sus padres puedan disfrutar de ver a su hij@ sano.



Caso Práctico I


Se presenta un recién nacido de sexo masculino (M), con antecedentes de ser primer hijo de madre adolescente, parto eutócico, de término (39 semanas), alimentado con lactancia materna exclusiva. Ingresó a los 8 días de vida, cuando aún no había recuperado el peso de nacimiento. Al ingreso destacaba ictericia intensa, con compromiso palmoplantar. 



Datos que fui recopilando:

  • Al quinto día de vida la madre lo notó amarillo.
  • El día siguiente consultó y se tomó una muestra que se envió al hospital, que informó bilirrubina (BT) total de 28 mg/dl, con 7 de directa (26%) y hematocrito de 64%.
  • Al procesar la misma muestra en el laboratorio de neonatología se observó una diferencia de prácticamente 11 puntos entre ambos valores de BT.
  • Ese día el niño fue derivado a su hogar con indicación de control a las 48 horas.
  • Dos días después, es decir, al octavo día de vida, el Médico informó un valor de BT de 31 mg/dl, con 10 mg/dl de directa (35%) y hematocrito de 51%.
  • El mismo día, el valor de la bilirrubina en el laboratorio de neonatología, fue de 24 mg/dl. Por esto se decidió hospitalizar, con indicación de doble fototerapia y suspensión de la lactancia materna.
  • A la tarde del día siguiente a su ingreso el porcentaje de bilirrubina directa aumentó, manteniendo similar el valor total.
  • Al noveno día de vida dió los siguientes resultados: BTde 29 mg/dl y directa de 10 mg/dl (37%). En el laboratorio de neonatología, el mismo día, la BT total fue de 26 mg/dl.
  • Después del procedimiento, la bilirrubina bajó 10 puntos y al día siguiente bajó 14 puntos y el hematocrito disminuyó de 64% a 44%, por lo que se evaluó por hematólogos, pero nunca tuvo signos de hemólisis importante, razón por la que se consideró como la evolución fisiológica de ese parámetro.
  • Ese mismo día se inició la prueba terapéutica de inducción enzimática con fenobarbital, durante 5 días.
  • Las transaminasas nunca variaron.
  • Se hizo un screening neonatal que resultó normal, aunque está pendiente el resultado de la aminocidemia y de la aminociduria.
  • El amonio plasmático fue normal, al igual que la ecografía abdominal y de médula.
  • El VDRL fue no reactivo y el VIH, negativo.
  • Las bilirrubinemias fueron bajando en forma progresiva y se fue de alta con 4,3 mg/dl, con 2,8 mg/dl de directa.
  • El único valor que siempre llamó la atención y cuya reevaluación quedó pendiente en el control fue la GGT, de 193 (con valor máximo de 122).

El recién nacido subió 15 g/día de peso durante su hospitalización y se fue de alta después de 17 de días de internación, con diagnóstico de ictericia colestásica neonatal, de causa no precisada. Quedó pendiente la realización de una colangiorresonancia y la posterior evaluación por gastroenterólogos, para determinar si se justifica seguir su estudio.

1ºCategoria:

-Desenvolverse en el rol de estudiante en un contexto sanitario, reconociendo y aceptando normas éticas y morales de comportamiento de la institución.
-Capacidad para relacionarse en un entorno de respeto, respeto a los derechos, valores, costumbres y creencias de la persona, sean pacientes o profesionales, familia y comunidad.
-Capacidad para aceptar la responsabilidad de su propio aprendizaje y desarrollo profesional, participando en la evaluación, aceptando recomendaciones y aplicando medidas para mejorar su actuación.

Con “M” , me centré mucho en cómo se realizaban las técnicas (analíticas, pruebas, etc…), ya que nunca había tratado con niños,  y me daba mucho respeto. Lo único que me preocupaba era saber realizar estas técnicas y que “M” se pusiera bien. Lo observaba todo y preguntaba cualquier cosa, de ahí que de tantos datos. Poco a poco, y después de que mis compañeras me asesoraran, me di cuenta de que saber realizar las técnicas es importante, pero también hay que observar las reacciones del niñ@ y de los padres, porque también forma parte de los cuidados y del trabajo que realiza una enfermera. Conforme nos iban dando los resultados de “M”, empecé a observar a las reacciones de su mamá, cuando interrumpieron la lactancia, como evolucionaba “M” y si el notaba o no todos estos cambios. Siempre actué con respeto a los padres de “M” y lo seguía preguntando todo, pero ya no sólo me centraba en las técnicas, si no también en todos los factores que podían influir en el cuidado de “M”.  Me implique mucho en el caso de  “M” y  algunas enfermeras me decían que no era bueno que me implicara tanto ya que entonces las cosas me afectan más, supongo que con el paso del tiempo aprenderé a implicarme pero no de una forma tan personal.

2ºCategoria:

-Capacidad para reconocer, interpretar y organizar signos y síntomas normales o cambiantes de salud/mala salud, sufrimiento, incapacidad de la persona, utilizando las herramientas y marcos adecuados para el paciente/familia, teniendo en cuéntalos factores físicos, sociales, culturales, psicológicos, espirituales y ambientales relevantes.
-Capacidad para realizar juicios clínicos, planificar cuidados, evaluar resultados, interpretar y sintetizar información, de forma razonada y basándose en evidencias científicas, junto al paciente, sus cuidadores, familia y otros trabajadores sanitarios o sociales.

Para mi resultó difícil al principio reconocer signos y síntomas cambiantes ya que nunca había tratado con bebés y siempre tenía que ir preguntando porque podría estar llorando, o porque hay que ponerle tantos grados en la incubadora, o porque hay que ponerle esa lámpara, etc… Yo intentaba observar y preguntarlo todo, estaba pendiente de sus constantes y resultados de laboratorio. Cuando empecé a fijarme en las reacciones de “M”, valoraba sus caritas cuando estaba durmiendo a gusto, o cuando no lo estaba tanto. Llegué a conocer bastante las reacciones de “M”, hasta el punto de que sus mamá me llegó a decir que ya sólo se tranquilizaba conmigo. Lo duchaba y “ponía guapo”, lo pesaba y lo dormía y tranquilizaba cuando lloraba.

3ºCategoria

-Capacidad para mantener la dignidad, privacidad y confidencialidad del paciente, durante el proceso de atención.
-Capacidad para poner en práctica medidas de protección de la salud relativas a la bioseguridad, control de infecciones y movilización del paciente.
-Capacidad para administrar con seguridad fármacos y otras terapias.
-Desarrollo de habilidades/destrezas en procedimientos generales y específicos de valoración individual/familiar física, mental y social durante las etapas del ciclo vital, así como en grupos de la comunidad, en situaciones de salud, vulnerabilidad, enfermedad, dependencia y al final de la vida.
-Capacidad para responder de forma holística a las necesidades personales (dar cuidados) durante el ciclo vital y las experiencias de salud o enfermedad (incluido el dolor, transiciones en el ciclo vital, incapacidad y proceso de muerte.
-Desarrollo de habilidades/destrezas en procedimientos/técnicas generales y específicos relacionados con la prestación de cuidados a la persona, durante las etapas del ciclo vital, en situaciones de salud, vulnerabilidad, enfermedad, dependencia y al final.
-Capacidad para informar, educar y supervisar a pacientes y cuidadores y sus familias, a través de una comunicación efectiva.

En esta unidad los pacientes bebés están en incubadoras o en cunitas, para tocar a cualquier bebé hay que lavarse antes las manos (de bebé a bebé), además de ponerse guantes y tener cuidado en saber que bebés pueden salir de incubadora para darles el biberón o los que tienen que permanecer aislados completamente. En cada incubadora, hay bajo un cajón con pañales, gasitas, tetinas y cremita, por tener todo el material a mano cuando hay que realizar algún cuidado. Con este paciente aprendí mucho, así como a no mover a “M” y realizarle todos los cuidados dentro de esta, ya que no podía salir de ella, sólo para ducharlo. Fue el primer bebé al que di el biberón dentro de la incubadora y para mi fue toda una experiencia.  Lo que me resultó más difícil fue darme cuenta de las reacciones de los padres, sobre todo de la madre, y tenerlas en cuenta para hablarle de cómo le había ido el día a “M”. La mamá lo pasaba mal al ver a su bebé metido en una incubadora.  Me di cuenta de la importancia de un buen cuidado, tal y como me comentaban mis compañeras, no sólo sabiendo como se realizan las técnicas, si no cuidando de una forma holística.